Esta maņana sali de mi casa puntual a las 6:15 am para ir a mi clase de yoga. Me dirigia hacia mi coche cuando de pronto escuche voces y pasos que salian de entre la obscuridad. Asustada voltee la mirada hasta que encontre una pareja que caminaba tranquila por la calle. En la mano derecha El tomaba la mano de Ella, y en la izquierda sujetaba la correa de un perro fiel.
Mucha gente en esta ciudad se atormenta durante el invierno porque las noches son largas y los dias cortos. El sol pareciera que se va de vacaciones a otra ciudad, a San Diego tal vez, pues lo vemos poco. Pero dentro de todo, la obscuridad puede ser un regalo maravilloso de la naturaleza. Un telon que oculta aquello que no queremos mostrar al mundo. O un lienzo que espera ansioso pinceladas de luz.
Yo, ya no temo a la obscuridad, pues se que no estoy sola. En la mano izquierda me toma la mano derecha de El.